AMB Impulsa participa en NextLand 2025

Innovación, territorio y tecnología: Nextland 2025

Asistimos a las ponencias de industria de Nextland 2025, el encuentro celebrado en TechnoPark MotorLand, Alcañiz que reunió a más de 700 personas entre empresa, institución y talento tecnológico. El programa completo abarcó también salud, educación y gestión pública, pero nuestro interés —como empresa de ingeniería y automatización— estaba en lo que se dijo sobre digitalización, energía e industria.

Dos intervenciones nos dejaron ideas especialmente útiles para quien gestiona una planta productiva: la de Andrés Llombart (CIRCE) sobre cómo decidir qué automatizar y por qué, y la de Rafael Mateo (ACCIONA) sobre el nuevo equilibrio entre generación y demanda energética. 

 

Automatizar es la consecuencia, no el objetivo

Andrés Llombart dirige CIRCE, uno de los centros de investigación energética de referencia en España, pero llevó su intervención a un terreno muy concreto: la modernización del negocio familiar de panadería.

La idea de fondo es sencilla de enunciar y difícil de aplicar bien: la tecnología da información y ahorra tiempo, pero solo si antes se sabe qué se quiere resolver. Automatizar sin haber definido el problema es la forma más habitual de gastar presupuesto en tecnología que nadie termina usando.

En planta esto se traduce en preguntas muy básicas antes de lanzar cualquier proyecto de automatización o digitalización:

  • ¿Qué decisión concreta se va a tomar con estos datos que hoy no se toma?
  • ¿Quién la va a tomar, y con qué frecuencia?
  • ¿El cuello de botella es de proceso, de información o de personas?

Es exactamente el punto de partida con el que trabajamos en AMB en cualquier proyecto de automatización o digitalización: antes de proponer un SCADA, un MES o una línea robotizada, hay que tener claro qué decisión de producción, calidad o mantenimiento se quiere mejorar. La tecnología llega después, como respuesta, no como punto de partida.

 

El trilema energético también es un problema de planta

Rafael Mateo (ACCIONA) planteó la transición energética desde un enfoque poco habitual en foros de innovación; en lugar de centrar el problema en la generación, hay que equilibrar generación, demanda y producción.

Para cualquier industria con procesos intensivos en energía —hornos, compresores, sistemas de climatización de proceso, líneas continuas— esto tiene una lectura directa: la factura energética ya no depende solo de cuánto se consume, sino de cuándo se consume. Los mercados de energía cada vez premian más la flexibilidad: desplazar cargas, modular consumos, aprovechar ventanas de precio bajo.

Esto conecta con algo que muchas plantas todavía no tienen resuelto, la visibilidad en tiempo real del consumo energético por proceso o por línea. Sin esa trazabilidad, es imposible saber qué se puede desplazar y qué no. Es un terreno donde la integración de sensórica, SCADA y sistemas de gestión energética tiene sentido económico, además de sostenible.

 

Otros aprendizajes del día

Con un enfoque más estratégico, el resto de intervenciones apuntaron a tendencias relevantes:

  • Carlos Valdés (AWS) relacionó el despliegue de infraestructura cloud con la retención de talento en el territorio.
  • Antón Borraz (Grupo Lobe) mostró cómo su plataforma de IA agéntica integra datos de múltiples fuentes en construcción para tomar decisiones en tiempo real — un ejemplo de data-driven management aplicado a un sector tradicional.
  • Sergio Ramos (Naturuel) presentó el uso de gemelos digitales y blockchain en la cadena de valor porcina para decisiones operativas y sanitarias con trazabilidad.
  • EMBOU repasó los errores más comunes al implantar tecnología en empresa: falta de estrategia, de planificación y de seguimiento posterior a la puesta en marcha. Compartieron su proyecto SITAR como ejemplo de cómo la conectividad se convierte en habilitador cuando hay un plan detrás.
  • Ester Borao (ITA) y Mónica Nájera (Integra) coincidieron en algo que se repite en muchos proyectos fallidos, que la tecnología falla cuando no hay estrategia, comunicación ni seguimiento posterior a la implantación.

 

La jornada cerró con Francesc Miralles, autor de Ikigai, y su reflexión sobre alinear trabajo, talento y propósito. Un cierre distinto al resto de la jornada, pero que nos sirve para recordar que la tecnología más sofisticada no sirve de mucho si las personas que la operan no entienden para qué está ahí.

 

Lo que nos llevamos a AMB

Ninguna de estas ideas es nueva por sí sola. Lo interesante de Nextland 2025 es verlas repetidas, desde sectores muy distintos —energía, construcción, agroalimentario, panadería—, con el mismo patrón de fondo: la tecnología funciona cuando resuelve un problema definido, y falla cuando se implanta antes de tener esa definición.

Es el enfoque con el que trabajamos en AMB en proyectos de automatización, digitalización e integración IT/OT: entender primero el proceso y su cuello de botella  y después diseñar la solución —ya sea un sistema SCADA, un MES, una célula robotizada o una integración — que responda a ese problema concreto.

Seguiremos asistiendo a encuentros como este y agradecemos su organización; porque, más allá del contenido de cada ponencia, sirven para contrastar cómo otros sectores están resolviendo problemas parecidos a los que vemos en la industria química, cerámica, agroalimentaria, energética, gestión de residuos, etc. con las que trabajamos habitualmente.